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Pinturas felices, Texto completo de Fernando Uhía sobre la exposición : Los días de la marmota

de Gustavo Niño

Como en las estampillas de la República de Weimar, las pinturas de Niño están contramarcadas con un momentáneo valor, millones de veces más alto que el que se encuentra debajo y con la posibilidad de ser contramarcadas nuevamente o en otra muestra de sus pinturas. La contramarca de estas estampillas y pinturas, el repintado, también abole la dirección de la imagen y su sentido metafórico, y las convierten en un valor monetario/estético válido solo por unos días. Contrario a todo lo que pensó Walter Benjamin, tanto en las estampillas o billetes contramarcados como en las pinturas de Los días de la marmota, el valor de la contramarca es simultáneamente su valor aurático, porque lo que hemos aprendido desde los días en que falleció Dubuffet es que no hay más valor estético que el pequeño vértigo de circular entre el flujo mediático, a veces entre imágenes o a veces en los intersticios entre ellas o sus pies de página, siempre buscando el límite inflacionario del día y el micro vértigo producido por la pérdida de poder adquisitivo de la contemplación gratuita y desinteresada.